Soy madera, tronco, árbol que creció con nobleza de las entrañas de la tierra, y fue arrojado a la inmensidad de los lagos. Mi fuerza te sostiene, te protege, te da solidez. Nuestro roce nos enlaza, nos une, nos mantiene ligados en la eternidad de este instante.
“ Evidentemente el torbellino sexual no nos hace llorar, pero siempre nos turba, en ocasiones nos trastorna y, una de dos: o nos hace reír o nos envuelve en la violencia del abrazo... es debido a que somos humanos y a que vivimos en la sombría perspectiva de la muerte el que conozcamos la violencia exasperada, la violencia desesperada del erotismo. “
George Bataille







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